El costo de hacer una vivienda inteligente en México

La inteligencia artificial, la digitalización y el internet de las cosas están por transformar nuestro entorno en los próximos cinco años más que en el último cuarto de siglo.

Las residencias y edificios de última generación son ejemplo de ello, poco a poco, los desarrolladores inmobiliarios están implementando desde sus bases del diseño, la infraestructura necesaria para dotar a sus inmuebles de inteligencia y capacidad de toma de decisiones.

Sin embargo, tener una vivienda inteligente con equipos que permitan automatizar energía, entretenimiento y seguridad, es hasta ahora, un servicio exclusivo del mercado de lujo, por los altos costos de su implementación.

Una primera inversión que puede incluir cuatro luminarias que operan vía Wifi, un termostato con conexión a internet y una Smart TV con accesorios puede rondar entre 30 mil y 35 mil pesos, según un estimado hecho por el diario El Financiero con productos de marcas como Alphabet, Amazon, Apple, Samsung y LG.

El costo aumenta con las empresas que ofrecen integrar todos los componentes de una casa inteligente, cuyos precios están en dólares.

Por ejemplo, la integradora de casas inteligentes Graviton cotiza un paquete básico para automatizar una casa de 165 metros cuadrados en entre mil y 3 mil 500 dólares.

César Madariaga, gerente de desarrollo de negocios de la compañía Graviton, señala que tener una casa inteligente -también llamada domótica- tiene un alto precio debido a que en México no se producen este tipo de insumos.

“En el país hay empresas que se dedican a la creación de software para domótica, pero no hay quién haga hardware. Además, las empresas que desarrollan la tecnología compiten con gigantes de la industria”, dijo.

A nivel mundial, en 2017 este mercado tuvo un valor de 83 mil millones de dólares. Esta cifra será duplicada en 2021, según datos de Juniper Research.

Según Madariaga, el mercado en México espera un crecimiento en este año de 20 por ciento. Sin embargo, el país aún no figura entre los países con mayor porcentaje de casas inteligentes.

Juniper Research posiciona a Estados Unidos como el país con más casas inteligentes en el mundo, pues el 5 por ciento de sus viviendas son de este tipo. Detrás están Japón, Alemania, Suecia y Noruega, respectivamente.

En el país, además de la vivienda horizontal residencial, las oficinas, centros comerciales utilizan este tipo de tecnología. En tanto, la vivienda vertical sólo la demanda para iluminación y sistema de sonido.

La automatización de los hogares se da por medio de cámaras de vigilancia HD, sensor de fugas de gas y agua, sensores de apertura, sensor de movimiento, persianas automáticas, controlado desde un smartphone o Tablet.

¿Quién no ha visto una persiana subirse pulsando un botón? ¿Y una luz que se enciende al pasar? Eso también es domótica, aunque bien es verdad que eso forma parte solo del principio. El sector hotelero, enseguida se dió cuenta de los beneficios que podía aportar la domótica, y furon los primeros en implantar algunos de estos servicios.

Los detectores de presencia de los pasillos hacían que las luces se encendieran solas, y muchos eran los que se sorprendían. Hoy en día, estos detectores ya no causan ninguna sorpresa. Centros comerciales, hoteles, hospitales, y edificios de acceso público en general, han implantado detectores de presencia por todas partes. Pero estos no son los únicos elementos domóticos generalizados.

Un elemento domótico es aquel que recoge información para transformarla en acciones útiles. Siguiendo el ejemplo del detector de presencia, este recoge la información de que una persona está pasando por el pasillo, y la transforma encendiendo la luz. No servirá tan solo para que no tengamos que dar al interruptor, sino que tampoco nos la dejaremos encendida, y por lo tanto, supondrá un importante ahorro energético.

Y así, los costos de hacer una vivienda inteligente en México representan una inversión importante, pero valiosa también en términos de comodidad, optimización seguridad. Asimismo esta tendencia estará directamente vinculada con el desarrollo económico de algunas regiones, lo que permitirá la construcción de ciudades inteligentes y empresas eficientes, capaces de funcionar mejor utilizando menos recursos y tiempo.